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26 jul 2013

Nuevas demandas que generan nuevos desafíos

Por Lic. Vanina Gómez

La Construcción de un Proyecto Ético Político Crítico de la Profesión en la Argentina Contemporánea implica necesariamente un posicionamiento que desentraña el carácter de naturalización de la cuestión social, asimismo la despolitización de lo social, ambos aspectos han estado y están presentes en los análisis que pretenden eludir una mirada critica, en una clara visión cientificista y meramente descriptiva de los fenómenos sociales considerados como hechos sociales y regidos por leyes naturales.
Es necesario que se traslade el debate al Trabajo Social real, el cotidianamente ejercido por miles de trabajadores sociales que, en la soledad de sus prácticas, sienten la resignación y la desesperanza producto del discurso legitimador hegemónico que iguala lo vigente con lo posible y que acota otras visiones, obstruyendo así todo cambio. Este es el desafío que plantean las nuevas demandas, los nuevos sujetos de nuestra intervención que desbordan nuestra capacidad de respuesta, rechazan la automatización de nuestras intervenciones, estimulan nuestra reflexión más allá de lo urgente y nos recuerdan nuestras propias precariedades.
Para Rozas Pagaza: “… Un proyecto profesional debe incorporar la lectura de la cuestión social no solo como el registro de reproducción de las desigualdades sino también como la disputa política sobre los recursos y los criterios de asignación, en la cual deben participar de manera activa las organizaciones sociales y los sujetos socialmente individuales y colectivos (en este sentido el pueblo nos da muchas lecciones). La dimensión política en tanto disputa por el acceso a bienes y servicios que la sociedad produce, implica la construcción de autonomía y emancipación, valores que sustentan un proyecto profesional, y nos ubica en tensión con la unilinealidad del pensamiento único y del mercado como sujeto autorregulador y regulador de las relaciones sociales.”
En esta relectura de la cuestión social el Trabajo Social tiene que asumir las nuevas demandas abriendo los limites institucionales, ya que las instituciones vinculadas a la intervención en lo social no logran reaccionar ante estos reclamos generando respuestas rígidas que intentan fortalecer lo institucional y sin capacidad de interrogarse sobre nuevas alternativas que apunten a estrategias a largo plazo.
Carballeda propone que el concepto de interpelación puede ser útil en la medida que “… implica hacer visible aquello que está oculto -que no ha sido visto por la comunidad o la agenda publica- de allí que genera preguntas y, por ende, necesidad de respuestas. (…) La visibilidad implica interpelación, aquello que se ve, interroga al resto de la sociedad, genera preguntas que, articuladas, confieren historicidad a los hechos, transformándolos así en acontecimientos. (…) En este momento, tal vez, visibilidad sea sinónimo de resistencia, el hacerse ver, el mostrarse es en muchas formas un paso previo a la acción, y donde hay poder siempre, de una u otra manera, se expresa la resistencia.”
Sin embargo, volviendo a Carballeda, la resistencia y la acción se ponen de manifiesto en la diversidad de proyectos y experiencias y permiten pensar estos espacios como una gran riqueza y con un potencial importante para desarrollar un Trabajo Social que sea capaz de pensarse a si mismo críticamente, y con capacidad para participar en procesos de consolidación de lo democrático y de construcción de ciudadanía.
En este sentido es que queremos proponer, dentro de las nuevas demandas que interrogan al Trabajo Social, analizar aquellas vinculadas a los reclamos de aquellos con quienes intervenimos. Podemos interrogarnos: ¿De qué modo las nuevas demandas que interrogan al Trabajo Social se transforman en espacios de construcción de la dimensión ética, política y crítica de nuestra profesión de modo tal que recupere su legitimidad y su carácter interpelador de la realidad participando activamente en la interpretación de las necesidades y en la asignación de los recursos? ¿Esta reflexión puede traducirse en una intervención fundada y elucidada que nos permita fortalecer procesos democráticos construyendo autonomía, ciudadanía y emancipación? ¿Somos capaces de desnaturalizar lo naturalizado, de visibilizar lo invisibilizado, o nos quedamos pasivamente esperando que el cambio llegue?


Aportes bibliográficos:
Laura Ethel García. “Haciendo Visible lo Invisible” El Trabajo Social y el contexto actual: Limites, desafíos y posibilidades. Un análisis desde el derecho al arraigo como nuevo escenario de intervención social.



Lic. TS Vanina Gómez
Presidenta del CPAS

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